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No llamamos Otoño al fin del verano, ni llamamos verano al comienzo del Otoño (Genjo Koan)

“Aprehender el Tao con el Cuerpo”, es la practica de las Artes Internas de Movimiento Chinas
de la Nei Chia Ch’uan Shu, en el contexto y campo de la practica del Zen tradicional y el Tao.

Es una expresión de las enseñanzas del ShiFu Yuan Chueh y la Chin Lien Chia,

la Escuela Ch’an (Zen) del Loto Dorado de China (del Linaje de la Realización Completa)

y el ShiFu Augusto Al Q’adi Alcalde (Roshi), a quien Yuan Chueh autorizo plenamente como guía y

sucesor en su Linaje en el año 1974


Augusto, respondiendo a las sugerencias de su maestro Zen en la Isla de Oahu, Hawaii, reincorporo las Artes Internas del Movimiento a sus propias enseñanzas en el Linaje Soto-Rinzai Zen,en el que el mismo es un sucesor dharma.

En el Zendo y Dojo original de la Isla de Oahu, en la Nacion de Hawaii, del valle de Manoa, se realizaron regularmente y por muchos años intensivos, encuentros,retiros, enseñanzas y practicas guiadas por Augusto tanto como por sus estudiantes avanzados.

También continuaron estas actividades en el Dojo del valle de Palolo,

también en la Isla de Oahu, en la Nación de Hawaii.


Contacto: saludrebelde@yahoo.com.ar

© internacional 1984 Por Augusto Al Q’adi Alcalde


viernes, 30 de diciembre de 2011

Sesshin, Retiro Intensivo de Practica Zen en Chile


Queridos Amigos,

Tal como les adelantamos, el grupo Zen Rayen Mahuida (Chile) realizará una Sesshin en enero con el Roshi Augusto Alcalde:

Esta Sesshin está dirigida prioritariamente a gente que ya ha practicado con el grupo y tiene una afinidad con el grupo y su orientacion.

El retiro tendrá lugar desde el martes 17 de enero (llegada al lugar el lunes 16) hasta el viernes 20 de enero al medio día, cerca de Los Andes (nos coordinaremos para llegar).

Se dividirá los gastos de alimentación.
Como de costumbre, para facilitar la organización de la actividad, les pedimos inscribirse a la brevedad.

Se enviará el programa y los detalles restantes a las personas inscritas.

Gassho!!!
Grupo Zen Rayen Mahuida
(Santiago de Chile)

domingo, 18 de diciembre de 2011

El Zen: Historia, Relevancia y Actualidad en la gestación de una Nueva Subjetividad necesaria

El Zen: Historia, Relevancia y Actualidad
en la gestación de una Nueva Subjetividad necesaria…


Charla de Augusto Al Q'adi Alcalde en el Octavo Congreso de Salud
de la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo

Un largo tiempo atrás, hace más o menos 2600 años, cerca de la frontera con Nepal, una persona llamada Siddhartha simplemente levanto una flor delante de la asamblea. Ellos esperaban sus palabras, y así todos quedaron en silencio profundo.
Menos uno de ellos, quien sonrió ampliamente.
Allí, en esa experiencia de ese levantar la flor y esa amplia sonrisa en expresión y comunicación íntima, surge lo que hoy llamamos "el Zen".
Siddhartha frente a esa respuesta dice: "te entrego la esencia de mi realización, visión y enseñanza".

" Zen" es en realidad una alteración fonética de la palabra Sanscrita Dhyana que significa simplemente atención, o meditación.
Esa fonética continúa a través del tiempo como chan’na en China, y pasa a ser zen’na en Japón, y al final el "na" es dejado de lado por cuestiones fonéticas, y así tenemos la palabra Zen.
Podemos decir así que Zen significa meditación o atención, pero es también simple y esencialmente un sonido onomatopéyico.

Digo así que el Zen es un movimiento. Un movimiento Ontológico, de creación y actualización de una Nueva Subjetividad y sociabilidad.

El Zen es un movimiento que se origina en el templo Shao Lin bajo el maestro Ta Mo, quien enfatizó la práctica de la atención tanto en la posición de quietud como en la práctica del movimiento, prácticas con las cuales él se encuentra a su llegada, y que provenían de la sabiduría ancestral del Taoísmo.
Ta Mo recrea, compila y sintetiza las más importantes de esas artes de movimiento y surgen así las llamadas “Artes Internas del Movimiento” Chinas, el “Nei Chia Ch’uan”.

El Zen es así un movimiento, y enfatiza una percepción íntima, vivencial, súbita y clara de la realidad, de la verdadera naturaleza de la vida, la muerte, y por cierto de nosotros mismos, conjuntamente con una verdadera personalización de esa visión ontológica esencial, personalización que naturalmente actúa en el mundo de las relaciones cotidianas, esto es, actúa en lo social.

La visión, personalización y expresión de la vivencia que ofrece el Zen no es simplemente una visión mística, sino que es el origen de una nueva subjetividad, una nueva sociabilidad, y es por ello y tiene plena relevancia y actualidad en nuestro momento histórico y nuestra vida cotidiana.

Cuando Sidharta entrega la flor a Kasyapa, surge la leyenda y la metáfora del llamado “mensaje secreto” de la escuela Zen que expresa en un corto poema de cuatro líneas lo siguiente:


Es una transmisión especial aparte de las enseñanzas
que no depende de palabras y letras
que señala directamente a la mente-corazón
y que ve en la naturaleza original, y vivencia así el despertar

La búsqueda de Sidharta comienza con la indagación acerca del origen del sufrimiento a fin de descubrir como sanarlo.
Una pregunta tan válida 2600 años atrás como lo es ahora, en esto tiempos actuales en los que el sufrimiento, la enfermedad, la guerra, la opresión y la miseria impregnan la totalidad de nuestro planeta, afectando no solamente a los seres humanos, sino también a todos los seres y al planeta mismo.
Y también al horizonte y a los sueños, tanto como a las generaciones por venir.

Para Sidharta esa pregunta fue tan vital, quizás aún más vital que la necesidad de respirar, comer y defecar, tan vital que la mantuvo vívidamente clara en su mente, en su corazón y en su cuerpo durante los años en los que camino los diferentes caminos de búsqueda ontológica de su época.

La historia y la leyenda dicen que un amanecer como tantos otros, sentado bajo un árbol como todas las mañanas, en profunda atención, surge la estrella de la mañana, el planeta Venus, en el horizonte, y frente a eso se produce un eco, una respuesta, una vivencia en la totalidad de su cuerpo, corazón y mente, a la cual llamamos "despertar".

Es muy interesante ver cuál es la expresión posterior de esa experiencia inicial en esta persona. La expresó verbalmente, según la leyenda, del siguiente modo: "qué hecho maravilloso, todos los seres tienen la virtud y sabiduría del despertar y han realizado en forma conjunta el Camino en este mismo momento".

Eso es lo que libera a Sidharta de su propio sufrimiento.
Eso es lo que abre su camino de enseñanza y caminar a través de toda su vida.
Es la realización, la vivencia de un Tao, un “Camino” sin nombre, armónico, esencialmente vital desde aún antes del comienzo mismo, que tenemos y somos todos los seres, y es justamente el no percibir ese hecho, a lo que Sidharta llama “ignorancia”, el origen del sufrimiento individual y social, y que en estos tiempos de ignorancia y codicia imperial global, le llamamos sufrimiento planetario.

Ahora bien, un punto importante que quiero marcar en relación con todo esto es, cuál es la importancia de esa experiencia de realización, de esa vivencia, por más elevada que haya sido, y cuál es el valor real de la meditación Zen, por más alerta, sensible y aguda que sea, en este mundo en completa crisis?

Si no puede curar al ser humano, a todos los seres no humanos, y curar a la tierra, en realidad ¿tiene esto algún valor?
Siento que no.

Vivimos en un período único en la historia de nuestra Madre Tierra en la que ya no son los retos y desafíos naturales los mayores retos de nuestra vida, como lo fueron para nuestros antepasados, sino que precisamente el reto mortal y letal es el peligro, la situación creada por el ser humano mismo.
Esto nos sitúa en el centro mismo de un momento crítico para la vida en su totalidad, un momento que puede decidir el destino de la especie humana, de los seres vivientes todos y del planeta mismo.

Y así, sólo si esta vivencia que el Camino del Zen propone genera real y concretamente una Nueva Subjetividad y Sociabilidad que asuma la “habilidad para responder”: "respons-habilidad", (como la misma etimología de la palabra a lo indica tan claramente), sólo si esa vivencia genera ese tipo de ser humano, podemos hablar de la actualidad de este camino, y de su efectividad en la tarea tanto personal como social de detener el sufrimiento, esto es simplemente, crear un mundo nuevo.

Por un lado poseemos conocimientos tecnológicos y científicos que difícilmente hubieran soñado nuestros antepasados de unos cortos años atrás, y por el otro lado millones de seres mueren de hambre y enfermedades curables, el ambiente y la vida están contaminados, los “recursos” naturales de la tierra se agotan en un ritmo alarmante y pavoroso y la “guerra contra la humanidad”, que algunos hermanos y hermanas en el camino y en la lucha llamaron "la cuarta guerra mundial" hace peligrar la vida misma y el horizonte de todos los seres sobre la tierra.
Aunque comprendamos más y más sobre el universo y sus leyes, en realidad sólo estamos arañando la superficie de la comprensión de que somos en realidad, que es nuestra vida y cuál es la relación con los múltiples seres del mundo y del cosmos que pueda ser llamada real, armónica, creativa libre y viviente.

En esos tiempos antiguos, Sidharta fue despertado al sí mismo y a la correcta relación con su entorno y con los múltiples seres del universo; fue despertado a su verdadero si-mismo y por cierto a la esencia misma de la vida en el universo.
Fue despertado, en realidad, a la experiencia vital de que no existe brecha alguna entre uno y el otro.
Uno de nuestros maestros, solía decir: "la ilusión fundamental de la humanidad es creer que uno está aquí y tú estás allí afuera".

Ahora bien, ¿cuál es la relación de esa vivencia con este momento?

El ver la relación real implica un aprendizaje, e implica una práctica de vida a la cual le llamamos la práctica del “Zen En Movimiento”, “ZenArquia” un camino de corazón y atención, de Libertad y Dignidad, de salud tanto como sanidad, en completa apertura y respeto al momento presente.

Y de esa misma apertura y respeto surge la “habilidad para responder” que el horizonte, nuestros sueños y nosotros mismos necesitamos tan urgentemente.

La práctica de la “atención-corazón” la práctica de la escucha que involucra a la totalidad de cuerpo, sentir y mente a la que llamamos Zazen, es la práctica del Camino del Zen, tanto en quietud como en el contexto de las Artes de Movimiento, y por cierto en ese campo vital y fértil que es nuestra vida cotidiana.

En la palabra Zazen, za significa sentarse, y es una metáfora de un estado intermedio entre el de estar completamente acostado, o sea una completa pasividad frente a la acción, y el estado de estar de pie en una completa disposición activa al entorno. Expresa la comprensión de un estado que sea el camino medio entre esos dos extremos, y es interesante observar el ideograma chino-japonés que representa esa palabra, porque consta del dibujo de dos seres humanos, sobre el ideograma que representa la tierra; y así lo que aquí provisionalmente traducimos como "sentarse" es: “dos seres humanos compartiendo una misma tierra”.
“Dos”, esto es, “comunidad de vivencia y experiencia”.

Tocamos aquí un punto importante del camino del Zen, que este camino y práctica es una práctica comunitaria, o sea una práctica común, y esa práctica común trasciende todo tipo de visión filosófica y todo tipo de visión cultista, y no está restringida específicamente al Zen o al budismo o al taoísmo como escuela, dado que esta práctica común es nuestra propia vida.

Y esta vida es común con todos los seres.

Y así entendemos la práctica del Zen y de nuestra tradición de Zen en Movimiento como una apertura, atención y escucha de la totalidad del cuerpo, de la mente y corazón a todos los seres y al vasto universo.
Esto es a la vida, y no hay vida sin respeto, sin Amor y sin sociabilidad.

Una completa apertura que es al mismo tiempo completa respuesta y madurez en la que la dualidad del yo y el otro desaparece en la vivencia plena de la actualidad.
Esta actualidad que es la vida presente, en completa relación con todo momento y toda vida y en plena “respons-abilidad” por uno mismo y por todos los seres, por el horizonte, por los niños, por los sueños.

El camino del Zen tiene un método, una actitud, en el sentido que la palabra Tao expresa en chino; tiene un Camino, una forma de vida y de aprender, una práctica tradicional que viene siendo verificada y modificada por generaciones de practicantes y maestros que han chequeado empíricamente su validez y actualidad en cada momento histórico, cambiando su forma de acuerdo a tiempo, cultura y persona.

La esencia de esta práctica es la armonización y unificación de tres aspectos básicos de nosotros mismos: cuerpo, respiración y mente-corazón, y completa apertura, escucha y compromiso con este momento de vida, sin brecha alguna entre el observador y lo observado.

Y cuando hablamos de cuerpo hablamos de postura, hablamos de actitud, hablamos de presencia física.
La postura de uno mismo frente al momento presente.
El cuerpo, la postura y la actitud volviéndose uno con la tierra misma, expresando sus raíces, su presencia con claridad y conciencia.

Cuando hablamos de respiración hablamos de la correcta relación entre la respiración de la persona y la respiración del universo.
Es así que vemos que cuando nosotros inhalamos, es el vasto espacio exterior quien está exhalando hacia dentro nuestro, en un ciclo sin fin que se repite creativamente a través de toda nuestra vida y en cada momento y paso de ella.

El cuerpo de esta práctica es simplemente permitir completamente a la respiración ser como es, porque esa respiración así como es, es nosotros mismos y es bueno darle el mayor de nuestros respetos y apreciación.

Atención plena a esa respiración, a nosotros mismos, a la realidad así como es, una atención íntimamente ligada a la escucha, es el principio del cambio real, tanto en lo subjetivo como en lo social.

Y así, la práctica de sólo respirar es la práctica de descubrir la relación real con la vida y con nosotros mismos, con lo que llamamos externo y con todos los múltiples seres. ¿Y qué es salud, que es sanidad, si no es en realidad relación real?

Cuando hablamos de “mente-corazón” es bueno dejar caer conceptos previos acerca de que es la mente, ya que cuando se nos pregunta seriamente, y escuchamos también seriamente que es realmente esa “mente-corazón”, ese vacío plenamente potente creativo, no sabemos.

Y ese no saber no es ignorancia, es la presencia creativa del misterio mismo.
La “hembra negra”, el origen de toda creación, de la que habla Lao Tzu.

Existe una frase en el Zen que dice así: "la mente es la tierra, el sol, la luna y las estrellas, montañas, ríos, hierbas y animales".
Este corazón, esta mente de la que estamos hablando no tiene límites.

Esto se expresa claramente en un texto llamado el “Libro de la Guirnalda” mediante una metáfora poética, como acostumbra hacer esa escritura: la existencia de la “Red de Indra”; describe el universo como una vasta red de interrelaciones en las cuales cada uno de esos nudos es un ser viviente, y plantea a su vez que es absolutamente imposible no tocar la totalidad de la red aunque sólo toquemos a uno de esos seres.

Cuando vivenciamos claramente esa mente-corazón, con nuestro propio cuerpo, no hay modo de escabullirse frente a la responsabilidad por la vida.
Se vuelve completamente claro que aquello que hacemos es como somos, y al vivenciar profundamente esto, que nuestros actos, nuestra vida, son el acto de la vida, del universo y sus seres, no hay más posibilidad de posponer el involucrarse apasionadamente en la creación de un mundo nuevo, el que a su vez, paso a paso, nos va creando.

Una vez le preguntaron a Vimalakirti: "de dónde viene tu enfermedad? Por cuanto ha de continuar y como puede ser curada?"
Vimalakirti dijo: "mi enfermedad viene de la ignorancia y durará tanto como dure la ignorancia de todos los seres. Si ellos no están enfermos yo tampoco lo estaré. La enfermedad del Sabio surge de la Gran Compasión". “Compasión, o “empatía”…

De la ignorancia esencial acerca de que es la vida, que es esta tierra que nos pare momento a momento, y de que somos nosotros mismos, y de cuál es la relación real con el universo surgen todas las manifestaciones de la ignorancia: la codicia, el odio, la guerra, la explotación y la opresión, y el "Poder-Sobre" en vez de él "Poder-Con".

"Durará tanto como dure la enfermedad de todos los seres", dice Vimalakirti.
En realidad, en esta vida, en este universo holográfico e interrelacionado no existe la posibilidad de soluciones parciales, individuales, sino que claramente la solución al reto individual de Salud y Sanidad Social actual ha de ser planteada al igual que el problema, totalmente.

Podemos decir que Vimalakirti en ese momento estaba enfermo, pero en verdad tenía una visión muy saludable y una muy saludable comprensión, y toda su vida fue acción para sanar el sufrimiento en su propia cultura y lugar.

No hay salud, sanidad ni dignidad o libertad posible si nuestra tierra no está en salud y eso también es aplicable a la inversa; si no estamos en salud, dignidad y libertad no generaremos esto en nuestro caminar, nuestro soñar o nuestro amar.

Así, el camino y la práctica del Zen no puede ser concebido como un culto más, una religión más o aun una filosofía más, encapsulado y rotulado, sino que por naturaleza ha de ser inclusivo y diverso, y cultivar la escucha y el ver y simultáneamente y en acuerdo poner ese ver en acción, por la vida, por la libertad, por la salud de todos los seres.

Tampoco podemos trazar una línea abrupta en la cual digamos que la cosa es simplemente antropomórfica, "los seres humanos".
Cuando decimos "todos los seres" decimos en realidad todos los seres: estrellas, nubes, plantas, sueños, horizontes, y los llamados seres inorgánicos.

En ese paso más allá de lo meramente humano la práctica es sentir, pensar y ver cómo piensa, siente y ve una montaña, ver cómo ve un puma, una planta, o un árbol en su vida y en peligro.

Y cuando uno tiene la mente-corazón de una montaña, la totalidad del mundo gira y nuestra vida y nuestro caminar tanto como nuestro horizonte está entonces lleno de amor, alegría, creación y danza.

El Zen, dice acerca de esto: "cuando uno ve las cosas íntimamente, oye las cosas íntimamente, con la totalidad de cuerpo en mente, uno comprende íntimamente".
Y en otro texto, expresa algo esencial acerca del proceso de comprensión y de cambio, de la nueva subjetividad y sociabilidad: "que el sí mismo avance hacia los múltiples seres para darles realidad es llamado ilusión.
Que los múltiples seres avancen y hagan auténtico, actual al si-mismo es llamado despertar".

Esto expresa dos tipos posibles de actitudes humanas; la primera de ellas es "el ser humano contra la naturaleza", el ser humano “frente” a la naturaleza, moldeando toda esa vida alrededor nuestro, y en un nivel más pequeño, uno mismo moldeando, dirigiendo o controlando las relaciones con los demás y con uno mismo.
Dogen dice que ese camino hacia afuera, de manejar lo de “afuera”, manipulando, es llamado ilusión.
La segunda frase dice: "los múltiples seres avanzando y haciendo auténtico, actual al si-mismo, eso es llamado despertar".

Aquí el Zen en Movimiento es un llamado, una invitación a ver, oír, escuchar plena y claramente, íntimamente, el llamado de todas las especies, tanto las vivas como las que están en extinción, o de un simple pájaro nuestra ventana, una gota de lluvia en nuestro techo.
Y con total respeto, atención y apertura permitirles avanzar hacia lo más íntimo de uno mismo haciendo así actual y auténtica nuestra existencia mutua y cuerpo común.
A partir de esa vivencia, no puede haber acción que ponga en peligro nuestra vida común cuyo cuerpo es este momento presente y este planeta azul.

Se habla mucho de la crisis actual a la que se llama "económico-financiera", pero me parece que es más profunda, es una crisis de paradigma, de paradigma cultural y civilizatorio.
Es claramente una crisis producida por la llamada “civilización occidental”, que comienza su avance sobre el planeta, sus primeros intentos de mundializarse a partir del siglo XVI.
Es el proyecto de colonización material y cultural, de los llamados nuevos mundos.

Este movimiento se estructura y enmarca, como dice Leonardo Boff, en la "voluntad de poder-dominación del sujeto personal y colectivo sobre los otros, los pueblos y la naturaleza. Su arma mayor es una forma de racionalidad, la instrumental-analítica, que compartimenta a la realidad para conocerla mejor y así someterla más fácilmente. Después de 500 años de ejercicios de esta racionalidad, con los innegables beneficios que ha traído y que encontró en la economía política capitalista una cabal realización, estamos constatando el alto precio que nos ha hecho pagar: el calentamiento global, inducido en gran parte por el industrialismo sin límites, y la amenaza de una catástrofe previsible ecológica y humanitaria.". Y continúa este teólogo de una tradición diferente a la nuestra diciendo: "estimo que todos los esfuerzos que se hagan dentro de este paradigma para mejorar la situación serán insuficientes. Serán siempre más de lo mismo. Tenemos que cambiar para no perecer, es el momento de inspirarnos en otras civilizaciones que ensayaron un modo más benévolo de tratar al planeta. Lo que fue bueno en la antigüedad, puede valer también para ahora."

Hablando de antigüedad, hay una historia de Dogen en el Japón de hace 700 años que marca un camino útil en este momento: un río corría al lado de su monasterio, y donde iba allí a lavarse la cara todas las mañanas, nunca usaba más de un cucharon de agua, y de ese cucharon siempre ponía de vuelta medio cucharon en el río. Ante la pregunta del porqué de esa acción cotidiana, Dogen dijo: "este medio cucharon lleno de agua lo salvo para las generaciones futuras".
Y esto estaba ocurriendo en el 1300!

Esta es verdadera práctica del Camino del Zen, verdadera práctica de salud, sanidad y verdadera práctica revolucionaria, que concibe a la revolución no con mayúsculas, no en singular ni en un tiempo ideal-mítico, sino con minúsculas, en medio de los actos cotidianos de nuestra sociabilidad, y esencialmente en plural, como una inmensidad de chispas fértiles co-creando el mundo y el corazón nuevo que es tan necesario como el próximo latido, como nuestro próximo abrazo.

Uno mismo es ese cucharon lleno de agua que vuelve el río.

En nuestro camino del Zen, en el Camino del Zen en Movimiento, es de vital importancia el sentido de indagación.
"Preguntando caminamos" dicen nuestros hermanos y hermanas de Chiapas.
La pregunta es él caminar, la indagación es la vivencia fértil.

Preguntando caminemos, indagando caminemos, como podemos responder a este momento, ya que no hay vivencia Zen si no hay expresión: "madurez en el Zen es madurez en la expresión" nos dice él Canto de la Realización del Camino.

Un texto clásico nos dice: "habita en ningún lugar y haz surgir esa mente-corazón".
"Ningún lugar" es completa apertura, completa atención, es este mismo momento y lugar.
Que otro hay aparte de este?

"Ando con las manos vacías y con todo la espada está en mis manos;
marcho a pie, y con todo a grupas de un buey voy cabalgando;
cuando paso por sobre el puente,
el agua no fluye, pero el puente si"

Como caminantes del Zen, la espada está en nuestras manos, la espada que da vida, que ara campos de dignidad, de amor, libertad y creación.
Y esa es nuestra responsabilidad.

El buey antiguo nos acompaña y ayuda.
Puede parecer que el agua no fluye, que estamos estancados, que no hay tiempo posible o respuesta válida a esa ignorancia y codicia imperial y abusiva que está destruyendo la vida y el horizonte.

Puede parecer que el agua no fluye.
Pero el puente si.

Somos el puente, y el “nosotros” que camina este camino que nos camina.

Somos el puente, después de todo, el arco iris es un puente.

Y dice la leyenda que un tesoro se esconde en cada una de sus puntas.

Allí tenemos nuestros pies, el puente fluye,
y el buey antiguo nos acompaña y orienta el camino.

Salud!

Augusto Al Q’adi Alcalde

saludrebelde@yahoo.com.ar

Primavera del 2009
Cordoba-Argentina
Planeta Tierra

Zen (Ch’an) en Movimiento Zen Chi Kung: Actividades del 2010,año del Tigre de Metal

Zen (Ch’an) en Movimiento

Zen Chi Kung

Dojo del Puente de Otoño


Algunos lugares: en La Quebrada, Río Ceballos, y Barrio La France, Córdoba


Además de continuar con los talleres que ya vienen siendo desarrollados, este año (20010, año del Tigre de Metal) vamos a abrir nuevos espacios en Argentina, Chile, México y Hawaii (vean por favor info. sobre la Escuela mas abajo), siempre en la concepción de trabajar con grupos chicos, con relación personalizada con el guía, con un enfoque de aprendizaje Tradicional, especialmente ligado a la Tradición del Zen y el Taoismo Original, tanto Chino como Japonés, y cuidando profundamente la armonía del grupo y la afinidad de las búsquedas y practicas de y entre los/as estudiantes.

Los campos de práctica y aprendizaje son:


* Practica de la Atención Plena, llamada Zazen (T’so Ch’an en chino)

*Chi Kung, entendido como la práctica y realización experimental y vivencial

de la Energía Vital,

*Practica de las Artes Internas de Movimiento (y Marciales…), con énfasis en el

Tai Chi Chuan y el Pa Kua Chang.

*Practica de las Artes de Chi Kung Originarias, El Pa Tuan Ching (8 Piezas de Lana) y otras de la tradición del Shao Lin y el Wu T’ang originadas por el maestro Bodhidharma.

*Estudio teórico de los elementos necesarios para la comprensión de la practica, desde el Buddhismo, el Zen, El Camino del Tao. la Medicina Tradicional China.

*Además de elementos complementarios que puedan enriquecer la practica y el estudio de estas áreas, tanto desde las tradiciones de Asia como de Abya Yala, Nuestra Tierra.

*El campo de la práctica, aprendizaje y realización es el llamado “Aprehender el Tao con el Cuerpo”, y el eje es la práctica del Zen (Atención) en el contexto del movimiento, de acuerdo a las “Artes Internas del Movimiento” chinas (Nei Chia Ch’uan).


*El formato (que se acuerda con los grupos) es el de un taller intensivo cada mes, y además estudio y guía personalizada durante el resto del mes a través de la Web, medio por el que además se acercaran materiales de estudio teóricos.

Se alienta a los/as participantes a agruparse por afinidad y cercanía para continuar y pulir la practica en los intervalos.


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Así que, si no estas buscando un “Instructorado” o “profesorado”, ni un Maestro místico y superior a quien seguir, o LA escuela o practica única y verdadera, si ya te cansaste de las búsquedas manipuladas por los/as guías y las instituciones, de los cursos que solo te venden el próximo “nivel”, de las graduaciones, de la competencia, y tienes ganas de comenzar una practica y aprendizaje sin un final ni mapa de territorio, como la vida misma, que ocurra en lo cotidiano y en nuestra vida latina y laica, sin que crezcan alas o surjan experiencias magnificentes o soluciones facilistas o dulzones a los desafíos existenciales, sociales y planetarios del ser humano y la Vida, quizás este sea un lugar para comenzar a aprender..

conéctate y lo vemos e indagamos juntos, ya que:


La escuela se reserva en todos los casos el derecho de admisión y permanencia en los cursos y actividades, así como a entrevistar previamente a los/as postulantes con el objeto de clarificar la afinidad de las búsquedas e intereses comunes, condición necesaria y determinante para una relación de aprendizaje creativa y armoniosa.


Hay tantos Caminos como Corazones, y el estar o tratar de estar en el que no nos es afín y natural, tanto en el campo del aprendizaje como en el de la enseñanza, nubla el Horizonte.


Augusto Al Q’adi Alcalde


Todo el programa y materiales esta con copyright, y no hay personas autorizadas a enseñarlo, salvo los guías autorizados en Hawaii, y Australia.


El “Dojo del Puente de Otoño”


Un Dojo flotante, itinerante, trashumante que se establece alí donde los corazones y los pasos comparten este Tao-Dharma-Camino de Liberación personal y social de todos los seres.

Se establece como una Zona Temporariamente Autónoma, por el tiempo que dure nuestra práctica y aprendizaje común, y esparce sus chispas cuando sus pasos huellan otros territorios, de nuestra Madre Tierra, en libertad.


El Dojo es un sencillo y humilde lugar de encuentros y prácticas en el que se desarrollan talleres y actividades relacionadas con las artes, El Zen, prácticas “internas”, y de Cambio Social, así como consultorio de Terapéuticas Naturales, especialmente terapéuticas Tradicionales Chinas e Indígenas de Nuestra Tierra.


Al momento..... esta situado en Río Ceballos, La Quebrada, frente al Río Izquitipe


Contacto: saludrebelde@yahoo.com.ar


Director y docente:

Augusto Al Q’adi Alcalde


*Único representante autorizado (desde el año 1974) de la Escuela Chin Lien, del Tai Ch’i Chuan (estilo Chen Antiguo) de la Forma de la familia Huang Pei, a través del Shih Fuh Yuan Chueh, para Argentina y Latino América, Malasia, Hawaii y Australia.

*Sucesor Dharma del Shifu Yuan Chueh (año 1974-78) en el Camino del Ch’an (Zen Chino, y las Artes internas de Movimiento “Nei Chia Ch’uan)

*Sucesor Dharma de Robert Aitken Roshi (Hawaii año 1984), en el Camino del Zen.


Currículum abreviado de Augusto:

(Referido a estas tematicas...)


*Sucesor Dharma de la escuela y enseñanza del Shih Fuh Yuan Chueh (Chin Lien Chia) con la máxima graduación: “Shih Fu Tao Shih” en el año 1974.

*Dr. (Ph.D.) en Medicina Tradicional China por la “Chin Lien Taoist School” (rama de Los Ángeles-California).

*Sucesor Dharma (primera generación) de Robert Gyo’Un Aitken (Roshi) en el Linaje Soto-Rinzai de Buddhismo Zen con la graduación de “Roshi” (graduado para enseñar en 1984-Hawaii, y “Transmisión Dharma” en 1989-Argentina).

*Estudios, publicaciones y experiencia docente internacional en los campos que atañen al programa de la Escuela en Hawaii, California, México, Chile, Australia, Malaysia.

*Enseñando Zen (Ch’an), Artes Internas del Movimiento Chinas, y practicando Medicina Tradicional China por mas de 30 años desde en año 1974 (nacional e internacionalmente, Argentina, México, Chile, Australia, Hawaii, Estados Unidos, Malasia)

*Docente en el Curso de Medicina Tradicional China avalado por la Universidad de Beijing (China) y la Fundación Shanti Om en el área de “La MTCh como medicina y practica de Cambio Social”.

*Miembro docente del equipo de “Inner Key” (Biofeedback & consciousness exploring and harmonizing workshops) con la fundadora, Dra Liana Mattulich, en Colorado, Usa.


Miembros Honorarios y asesores de áreas:


*Shih Fuh Yuan Chueh del Templo Po Yun (China), fundador de la escuela, maestro de Ch’an (zen Chino) y del Camino del Tao. Escuela “Chin Lien-Loto Dorado” (China).

*Dr (MTCh) Yue Jiangxi: Miembro honorario y asesor en Medicina Tradicional China.

*Shih Fuh Zhang Yueqing: Miembro honorario y asesor en el área de

Artes Internas del Movimiento Chinas.

*Xie Zhihua: Miembro Honorario, Maestro Curador en Malaysia (Malaca), herborista y terapeuta indígena.

*MTCh Dr Yin Pengzhi: Miembro Honorario y asesor en el área de Practicas de la Energía Vital Ch’i.


Copyright © 2001

El Camino del Zen en Movimiento: Li Zhi Min a los 93 años...

Li Zi: Libertario y practicante del Zen En Movimiento, en sus 93 años de edad. “Si nada dentro de ti es rigido, las cosas externas se revelan por si mismas. En movimiento se como el agua. En reposo se como un espejo. Responde como el eco.”


Zen Occidental: Transición y Desorden

Zen Occidental: Transición y Desorden


Una serie de ensayos sobre "Discusión de algunos de los desafíos enfrentados por practicantes del Zen Occidental"

"El Maestro Zen".

Por Chuan Zhi Shakya, Noviembre 2.006

Traducido al Español por Carlos Luis López Tovar.

"Árboles que como el Álamo, alzan todas sus ramas hacia arriba, no dan sombra y no dan refugio, sea cual sea su altura. Los árboles, que como el Sauce, nos dan el resguardo y la sombra más amorosa, mientras más elevadas sean sus cúspides, más humildes serán las inclinaciones de sus ramas".
Edward George Bulwer-Lytton (1803 - 1873)

Todos los grupos, necesitan una autoridad para funcionar y las Sanghas Buddhistas no son la excepción. La responsabilidad crea una organización saludable, sea en una compañía, en un país, en la tripulación de un barco, o en una Sangha Zen. Mientras las estructuras jerárquicas del Zen Japonés y el Ch'an Chino, difieren, ambas incluyen la posición del Maestro Zen.

Un maestro sirve en muchas funciones en una Sangha: es un instructor y un recurso para la práctica de los estudiantes, como un guía o como un "entrenador"; como un conductor o co-conductor de Buddhismo Occidental: "El Maestro Zen" - Parte II. 1
ceremonias; como administrador de disciplina; y a menudo como un administrador propiamente hablando. Además, un maestro usualmente es responsable por la salud financiera del templo, por la salud espiritual del cuerpo director del templo, manteniendo una imagen pública saludable en la comunidad, y asegurando en la medida de su capacidad que el templo proporcione los servicios requeridos por la comunidad.

También se espera que un maestro posea las normas morales y éticas más elevadas y una gran profundidad de visión espiritual. ¡Cuán raro sería encontrar a un individuo tal quien pudiera reunir estas exigencias! De hecho, considerando estas cosas, uno debe maravillarse de cuántas personas buscarían actualmente una posición tal, excepto aquéllos que andan en busca del poder y la fama.
En el Ch'an Chino, los Grandes Maestros se ubican en lo más alto de la estructura jerárquica. Hay pocos Grandes Maestros en el mundo de hoy, no obstante en ellos recae ulteriormente, la responsabilidad por la salud global de la institución Zen.

Al menos en China. En los Estados Unidos y en la mayoría de otros países Occidentales, esta estructura no existe. No hay autoridad más elevada a un maestro, y en ésta parte, es en donde el sistema puede fracturarse rápidamente. Un maestro en Occidente, no tiene ninguna responsabilidad y el potencial para crear su propia sombrilla o resguardo de protección a consecuencia del mal uso del lenguaje místico del Zen, se ha llevado a cabo más de una vez.

La estructura jerárquica China es detallada y confusa para los no ordenados. Debajo del nivel del Gran Maestro está el Maestro, y bajo del Maestro está el sacerdote/monje o monja. Maestros y Monjes están divididos en varios niveles, cada uno sirviendo en funciones diferentes dentro del ámbito monástico. Tan compleja jerarquía se encontró necesaria hace siglos en China cuando hubo varios miles de monjes viviendo juntos. Las ordenaciones involucraban mucho acompañamiento suntuoso y mucha ceremonia. Todavía hoy, el nivel más alto por debajo del "maestro" está creado a través de una serie de complejas ceremonias que duran varias semanas, con no menos de diez Grandes Maestros presidiendo.
Buddhismo Occidental: "El Maestro Zen" - Parte II. 2

El Gran Maestro Jy Din se muestraaquí sosteniendo un cetro,característico del ejercicio de unGran Maestro.
La necesidad histórica para la estructura y el orden ha dirigido el desarrollo de los sistemas jerárquicos actuales – sistemas que en muchos casos son exagerados para la proporcionalidad de las constituciones más pequeñas encontradas en la mayoría de los templos y grupos caseros. Los historiadores nos dicen que la profundidad del logro espiritual, nunca ha sido una condición principal consecuencia del ascenso en los niveles de los grupos Buddhistas, y algunos especulan que la capacidad de dirigir a otros ha sido la más ampliamente estimada a través de los siglos. Esto no es sorprendente considerando la carencia de halagos a tales posiciones para algunos más interesados en la búsqueda espiritual. Ciertamente, algunos de los instructores Ch'an más famosos, de hecho nunca fueron ordenados (por ejemplo El Laico Pang).
Un desafío para el Buddhismo en Occidente ha estado, en la percepción como una entidad individual completamente iluminada que el laico tiene del Maestro, del Monje o el Sacerdote, cuando puede que nunca se haya supuesto que ella o él estuviese iluminado, o tuvieron experiencias espirituales introductorias incluso cuando otorgada la túnica y la escudilla. También hay una percepción entre los practicantes laicos, que los instructores de ascendencia Oriental están iluminados mientras que aquellos de ascendencia Occidental no: de alguna manera los triunfos Orientales hacia Occidente. Como Stuart Buddhismo Occidental: "El Maestro Zen" - Parte II. 3
Lachs documenta en ‘Los Medios de la Autorización’: “Estas suposiciones de los practicantes laicos sobre establecimiento jerárquico en el Buddhismo Ch'an/Zen en América, especialmente han sido muy problemáticas para el Buddhismo. Pero hay una severa realidad a trabajar. Cuando hay gran cantidad de personas buscando para pasar las puertas del Dharma mientras que hay otras quienes actualmente han entrado a ellas, para mantener la estructura de la organización a menudo no hay otra elección que alistar a los no iluminados en las posiciones de autoridad, porque tales personas pueden tener las habilidades necesitadas para mantener unido al grupo a pesar de la visión espiritual limitada. Aún más, los efectos de tales situaciones pueden conducir a resultados desastrosos para los estudiantes, así como el Sr. Lachs lo ilustra con numerosos ejemplos en el mencionado papel. Este papel resume muchos de los peligros que los estudiantes enfrentan cuando elevan a su instructor –su Maestro/Roshi- al estado de un Modelo Ideal (Arquetipo), un modelo proyectado de culto al héroe atípico del Zen. El culto de un estudiante al maestro no debería ser permitido nunca por parte de cualquier instructor de la tradición Buddhista Mahayana –uno de los rasgos distinguidos del Mahayana. Al maestro le toma una avanzada condición espiritual, reconocer y detener esto, cuando sucede.

La relación maestro-estudiante ha sido tremendamente mal empleada y abusada en Occidente. En muchas ocasiones los líderes de la sangha han falseado el Dharma, involucrándose en relaciones sexuales con sus estudiantes, malversado los fondos, y, más frecuentemente de lo que podría ser imaginado, han colocado a sus estudiantes en hospitales psiquiátricos. Las desviaciones más grandes en estas conductas, frecuentemente son consideradas permisibles por la sangha, y delineadas "conductas iluminadas más allá de la comprensión de una persona normal".

Quizá una de las razones para tales abusos descansa en el término "Maestro", como si el término implicara maestro de algo. En el caso del Zen, ese algo debería ser Zen. El ponernos la vestidura – asignarnos el título - de "Maestro Zen" o "Roshi", pone en movimiento una variedad de conflictos. Para uno, el Zen no es algo que uno gobierna, al menos no en el sentido convencional del término. Mientras "Zen" técnicamente significa meditación o contemplación (Dhyana), su significado en el alcance del Buddhismo Mahayana alcanza mucho más allá del Paradigma Ideal del Ego.

La contemplación no es algo que nosotros gobernamos, es algo que nosotros hacemos – como la respiración. Y en el sentido místico, la iluminación no significa
Buddhismo Occidental: "El Maestro Zen" - Parte II. 4
que hemos alcanzado la posición de un modelo ideal, por ejemplo, de Buddha Amitabha, significa que hemos venido a realizar nuestra Verdad Interior; que hemos venido a reconocer directamente el unitario, el infinito, la naturaleza de la existencia – una naturaleza que es en su esencia, nosotros mismos. Simplemente porque uno haya pasado 10.000 horas sobre un cojín no significa que uno ha experimentado la iluminación, y simplemente porque uno haya experimentado la iluminación no significa que el camino en lo adelante será sin pruebas desafiantes y sin tribulaciones. Haber reconocido nuestra naturaleza de Buddha, no nos predispone a permanecer en un estado de iluminación permanente. De hecho, es extraordinariamente sorprendente que una persona sea capaz de mantener la continua disciplina interior de la mente iluminada, mientras interactúa con otras personas, permaneciendo en un trabajo, levantando una familia –o dirigiendo una Sangha.

Siddhartha experimentó la iluminación a través de un gran esfuerzo y como consecuencia se consagró a ayudar a otros a experimentar la iluminación por ellos mismos. Después de su muerte, él devino un modelo para la mente iluminada –un ideal a aspirar, de tal manera, que subsecuentemente grandes maestros se transformaron en modelos para lo que podría ser logrado en una vida. Pero, el Buddha se transformó en mucho más que eso. Él devino la figura de un salvador –el Buddha Amitabha, un Buddha celestial, un Paradigma Ideal Andrógino a través del cual uno podría lograr la Unión Divina1. Nosotros no debemos equivocar el modelo para el hombre, porque ellos están en los extremos opuestos del espectro: uno es un ser espiritual –un Modelo Ideal; el otro es un ser físico –carne y sangre. En el dialecto Buddhista, volverse un Buddha no es transformarse en un modelo ideal, sino volverse un Ser Humano Completamente Iluminado. Representarse a sí mismo como "El Buddha", o como "Modelo de El Buddha", va más allá de la falsedad. Esto sería similar un ministro cristiano que diga que él es "Modelo de El Cristo". No tomaría mucho tiempo para él ser excomulgado.

Gautama Buddha fue un hombre de carne y hueso, quien buscó ayudara que los demás experimentaran lailuminación por ellos mismos. Élanimó a las personas a mirar en suinterior, no a los demás, para eldiscernimiento y la iluminación.
Las religiones de los Maestros Perfectos (por ejemplo, El Buddhismo Theravada), confían en el estudiante que identifica al Maestro como un Modelo Ideal (Arquetipo). Esto trabaja en la medida que el Maestro tiene un nivel tremendamente profundo de conocimiento espiritual y comprende, al menos en un nivel intuitivo, las dinámicas y los procesos del estudiante cuando él o ella se compromete en la participación mística2.

Pero el Buddhismo Mahayana, en el cual el Ch'an está anidado, no es una religión del Maestro Perfecto y las confusiones sobre esto han empañado la imagen del papel del Maestro, a un límite en que el término se ha deformado indisolublemente en algo que nunca se pensó. El Sr. Lachs, nos recuerda esto. En la búsqueda de un término más apropiado que "Maestro", para un instructor Zen, él escribe:
"Quizás un lugar para mirar es la antigua idea Buddhista de kalyana-mitra, que es, la idea de "Un Maestro es Un amigo Espiritual". En esta visión, del kalyana-mitra, un maestro, no está idealizado ni elevado a una posición más allá de lo humano y de la debilidad humana, pero es visualizado como alguien que tiene, más consciencia; más experiencia; más inteligencia; que muestra paciencia y capacidad para escuchar; alguien en quien el mérito del aprendizaje acopló con el buen conocimiento meditativo; una profunda comprensión que un practicante puede mirar para tener una guía; un consejo y ayuda, un mentor. Uno es un kalyana-mitra estando en relación con alguien más u otros. Esta es una relación entre amigos con un interés común, aunque una persona pueda tener más conocimiento y experiencia que otra. La relación es responsabilidad de ambos amigos y ambos le aportan algo a ésta".

Será un paso hacia delante en la historia del Zen Occidental si nosotros podemos dejar caer la "Charada del Maestro Zen" –elevando a un ser humano por encima y más allá del modelo humano, por encima y más allá de una "persona ordinaria". No sólo no es allí la necesidad de ésta, ésta conducirá a la persona al abismo: ésta crea una impresión que independientemente del mucho discernimiento espiritual que uno pueda obtener, uno nunca obtendrá lo suficiente para emparejar eso de esta ficción imaginaria, súper humana que el aspirante ve como todos demasiado real. Esto apunta al aparente contenidos inconscientes de estos objetos, y secundariamente porque cada objeto tiene un lado desconocido. Su reloj, por ejemplo. A menos que usted sea un relojero, usted apenas presumiría al decir que usted sabe como este funciona. Aun cuando usted lo haga, usted no sabría nada acerca de la estructura molecular del acero a menos que usted haya pasado por ser un mineralogista o un físico. Y, ¿usted ha oído hablar alguna vez de un científico que sepa reparar su reloj de bolsillo?

Pero donde dos desconocidos viven juntos, es imposible de distinguir entre ellos. Lo desconocido en el hombre y lo desconocido en las cosas caen juntos en uno solo. De modo que allí se levanta una identidad inconsciente, la cual algunas veces raya en lo grotesco. Nadie permite tocar "lo que es mío", mucho menos usarlo. Uno se afrenta si "mis" cosas no son tratadas con suficiente respeto, Mientras sean inconscientes, nuestros contenidos inconscientes siempre se proyectan, y la proyección ordena todo lo nuestro, objetos inanimados así como también animales y personas".

La dicotomía de superior contra inferior –comparaciones y separaciones que hacen pedazos a la estructura del Zen.

Yo voto para adoptar la sugerencia de Stuart Lachs y usar el antiguo término Buddhista que describe bastante bien el deseado papel de un maestro Zen: El Kalyana - Mitra. Este es un término, que evita, no solo la separación y aislamiento instructor/estudiante; éste no eleva al instructor sobre el humano en el reino de un imaginado ser de ficción.

Algunas veces me pregunto por la aspiración de los estudiantes Zen, cómo ellos emprenderían la escogencia de un maestro bajo el cual estudiar. Hay varios lados para esta pregunta. No es insignificante la asunción de que es requerido un maestro para realizar progresos con el Zen, un mito que ha sido y continúa siendo propagado por la institución del Zen. El misticismo, de cualquier nombre, es una disciplina espiritual enteramente personal e independiente. No hay confianza en doctrinas, ceremonias o escrituras. O en maestros. Es nuestra propia energía y fuerza de voluntad interior, que crea la "Mente Zen". Un instructor Zen puede ayudar a mantenernos enfocados en la tarea, ayudarnos a limitar las distracciones y "sostiene nuestras manos" cuando atravesamos terreno difícil, pero ningún instructor, maestro u otra persona puede hacer por nosotros, el trabajo difícil. Ninguna persona, además de nosotros mismos, puede inculcar la fe, la fuerza y el deseo espiritual necesitados para tener éxito en El Camino. Cualquiera que busca a un instructor -Kalyana-Mitra- debería tener esto en mente. Cualquier líder Zen autorizado que se enfatiza –sus credenciales, su linaje, su logro espiritual personal- como fundamentalmente importante, debería ser evitado. Pero más allá de esto, cualquier persona que nosotros encontramos en nuestro viaje, tiene algo que enseñarnos. Cada experiencia que tengamos, sea esta dolorosa o alegre, es una lección para nosotros si nos ocupamos de esta como debe ser. Incluso la persona más arrogante o presumida, tiene algo que enseñarnos acerca de nosotros mismos y puede ser una guía para nosotros en El Camino.

Nosotros sólo podemos tenerles agradecimientos.
Siguiendo la disciplina solitaria del Zen nosotros nos esforzamos para darnos cuenta de nuestro gran potencial como seres humanos. Volvemos nuestra mirada fija hacia dentro, dejando atrás las Buddhismo Occidental: "El Maestro Zen" - Parte II. 8
previsiones de otras personas, que nos conducen a relaciones samsáricas de amor, odio e idolatría de figuras de autoridades espirituales. Idealmente, un Maestro es un guía – una fuente cuando necesitamos consuelo, una fuente de inspiración cuando nos sentimos abrumados, un modelo de lo que podríamos aspirar. ÉL es compasivo e inteligente. Pero él no está por encima de las debilidades humanas.

Como Martin Buber, ese amado místico judío de principios del siglo 20, dijo, "Una persona no puede aproximarse a lo divino extendiéndose más allá de lo humano. Para ‘La Transformación Humana’, es para lo que la persona individual, ha sido creada".

Notas:

1 "Unión Divina o Samadhi", es un estado de consciencia indescriptible, experimentado con el abandono completo del ego. Buddhismo Occidental: "El Maestro Bodhidharma, Revisión de Fa Lian Shakya (Grecia), OHY.

2 2. "La Participación Mística", es un término antropológico acuñado por Levi-Bruhl para denotar una conexión mística entre el sujeto y el objeto. Comúnmente uno ve que esto es aprovechado en anuncios de automóviles, donde el espectador es animado a identificarse con un automóvil a través de una variedad de "líderes emocionales" tales como el sexo, la velocidad, el poder, etc. El Poder de La Participación Mística no debería ser subestimado –es lo que conduce nuestra economía, afecta nuestras relaciones sociales, y manipula lo que nosotros pensamos. C. G. Jung, en el "Simbolismo de la Transformación en Masa", describe la participación mística en términos de una inseparable identificación entre sujeto y objeto: "Es una identidad irracional, inconsciente, el emerger del hecho de que cualquier cosa la cual entra en contacto conmigo no es sólo sí misma, sino también un símbolo. Este simbolismo ocurre, primeramente, porque cada ser humano tiene
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sábado, 17 de diciembre de 2011

Duras lecciones para los/as budistas comprometidos

Duras lecciones para los/as budistas comprometidos



¿Sólo has aprendido de los que te admiraron, te trataron con ternura y te cedieron el paso?
¿No has aprendido grandes lecciones de los que te rechazan y se oponen a ti? ¿o de los que te desprecian o disputan contigo?

—Whitman, “Lecciones más duras”



En medio de la guerra de Vietnam, Thich Nhat Hanh y algunos otros monjes, monjas y seglares budistas rompieron con 2.500 años de tradición apolítica budista y fundaron la orden Tiep Hien en un intento de poner en relación la ética budista y la práctica de la meditación con temas sociales contemporáneos. Los miembros de la orden organizaron manifestaciones contra la guerra, apoyo clandestino a los prófugos y varios proyectos de socorro y servicio social. Aunque el movimiento fue pronto aplastado en Vietnam, Nhat Hanh ha llevado a cabo actividades similares desde el exilio en Francia, y el “budismo socialmente comprometido” se ha extendido a los budistas de todo el mundo. Una de sus principales expresiones en Occidente, la Buddhist Peace Fellowship (Asociación Budista para la Paz), define su propósito como un intento de “llevar la perspectiva budista a los movimientos contemporáneos por la paz, la defensa del medio ambiente y la acción social” y de “plantear los temas de la paz, el entorno, el feminismo y la justicia social entre los budistas occidentales”.

El surgimiento del budismo comprometido es un desarrollo saludable. A pesar de las tonterías que el budismo comparte con las demás religiones (superstición, jerarquía, machismo, complicidad con el orden establecido), siempre ha tenido un núcleo de entendimiento genuino basado en la práctica de la meditación. Es este núcleo vital, junto con su carencia de dogmas obligatorios característicios de las religiones occidentales, lo que hizo posible que se hiciese popular incluso en los medios más sofisticados de otras culturas. Las personas comprometidas en movimientos de cambio social pueden aprender del nivel de conciencia, la ecuanimidad y la autodisciplina fomentadas por la práctica budista; y los budistas apolíticos pueden ciertamente hacerlo de enfrentarse a cuestiones sociales.

Hasta ahora, sin embargo, la conciencia social de los budistas comprometidos ha seguido siendo extremadamente limitada. Aunque han empezado a reconocer ciertas realidades sociales manifiestas, demuestran entender poco sobre sus causas y soluciones posibles. Para algunos, el compromiso social simplemente entraña algún tipo de trabajo caritativo voluntario. Otros, siguiendo tal vez las observaciones de Nhat Hanh sobre la producción de armas o el hambre en el Tercer Mundo, deciden no comer carne o no apoyar ni trabajar para las compañías que producen armas. Tales gestos pueden ser personalmente significativos, pero su efecto real sobre las crisis globales es despreciable. Si se permite que millones de personas del Tercer Mundo pasen hambre no es porque no haya suficiente comida para distribuir, sino porque no resulta provechoso dar de comer a gente que no tiene dinero. Y mientras pueda hacerse gran cantidad de él produciendo armas o destruyendo el entorno, alguien lo hará a pesar de las apelaciones morales a la buena voluntad de la gente. Aunque algunas personas conscientes se nieguen a hacerlo, una multitud se disputará la ocasión de hacerlo en su lugar.

Otros, percibiendo que tales gestos individuales no bastan, se han aventurado en actividades más “políticas”. Pero generalmente se han limitado a secundar a asociaciones por la paz, la ecología y a otros grupos llamados progresistas ya existentes, cuyas tácticas y planteamientos son por su parte muy limitados. Con muy pocas excepciones, estos grupos dan por supuesto el sistema social actual y simplemente maniobran dentro de él en favor de su tema específico, con frecuencia a expensas de otros asuntos. Como escribieron los situacionistas: “Las oposiciones fragmentarias son como las ruedas dentadas: se engranan unas en otras y hacen funcionar la máquina — la máquina del espectáculo, la máquina del poder”.

Algunos budistas comprometidos se dan cuenta de que es preciso ir más allá del sistema actual; pero al no comprender su atrincheramiento y su naturaleza autoperpetuadora, creen poder transformarlo apacible y gradualmente desde dentro, incurriendo entonces en continuas contradicciones. Uno de los preceptos de Tiep Hien dice: “No poseas nada que pertenezca a otros. Respeta la propiedad de los demás, pero no permitas que se enriquezcan con el sufrimiento humano o el de otros seres”. ¿Cómo impedir la explotación del sufrimiento si se “respeta” la propiedad que lo encarna? ¿Y qué pasa si los propietarios no renuncian pacíficamente a ella?

Si los budistas comprometidos no se han opuesto explícitamente al sistema socioeconómico y se han limitado a tratar de aliviar algunos de sus peores efectos, es por dos razones. En primer lugar, no tienen claro de qué se trata. Como son alérgicos a todo análisis que parezca “divisionista”, apenas aspiran a entender un sistema basado en la división de clases y en implacables conflictos de intereses. Como casi todos, simplemente se han tragado la versión oficial de la realidad, según la cual el colapso de los regímenes capitalistas de estado estalinistas en Rusia y en Europa del Este demuestra supuestamente la inevitabilidad de la forma de capitalismo occidental..

En segundo lugar, como el movimiento pacifista en general, han adoptado la idea de que la “violencia” es lo único que debe evitarse a toda costa. Esta actitud no sólo es simplista, sino también hipócrita: ellos confían tácitamente en todo tipo de violencias de estado (ejércitos, policía, cárceles) para proteger a sus personas queridas y sus posesiones, y seguro no se someterían pasivamente a muchas de las condiciones contra las que reprochan a otros rebelarse. El pacifismo acaba siendo en la práctica más tolerante con el orden dominante que con sus oponentes. Los mismos organizadores que rechazan a cualquier participante que pueda echar a perder la pureza de sus manifestaciones no violentas se jactan a menudo de haber desarrollado acuerdos amistosos con la policía. No resulta extraño que los disidentes que han tenido experiencias diferentes con la policía no estén demasiado impresionados con esta suerte de “perspectiva budista”.

Es cierto que muchas formas de lucha violenta, como el terrorismo y los golpes minoritarios, son inconsistentes con el tipo de organización abierta y participativa necesaria para crear una sociedad global genuinamente liberada. Una revolución antijerárquica sólo puede ser llevada a cabo por la gente en su conjunto, no por un grupo que supuestamente actúe en su nombre, y esta aplastante mayoría no necesitaría la violencia más que para neutralizar algunas bolsas de la minoría dominante que ésta tratase de mantener violentamente en su poder. Pero todo cambio social significativo envuelve inevitablemente algo de violencia. Parece más sensato admitir este hecho y simplemente esfozarse por minimizar la violencia tanto como sea posible.

Este dogmatismo antiviolencia va de lo sospechoso a lo absurdo cuando se opone también a toda forma de “violencia espiritual”. Por supuesto, no hay nada malo en intentar actuar “sin furia en el corazón” y en tratar de evitar verse atrapados por el odio y la venganza inútiles; pero en la práctica, este ideal sólo sirve a menudo como excusa para reprimir prácticamente todo análisis o crítica incisivos etiquetándolos de “furiosos” o de “intelectualmente arrogantes”. Partiendo de su (correcta) impresión de quiebra del izquierdismo tradicional, los budistas comprometidos han resuelto que toda táctica “confrontacional” y toda teoría “divisora” están mal aconsejadas y son irrelevantes. Como esta actitud equivale a ignorar prácticamente toda la historia de las luchas sociales, muchas experiencias exquisitamente sugestivas siguen siendo para ellos un libro cerrado (los experimentos anarquistas de organización social durante la revolución española de 1936, por ejemplo, o las tácticas situacionistas que provocaron la revuelta de mayo del 68 en Francia), y no les queda más que “compartir” las simplezas new-age más inocuas y tratar de fomentar el interés en las más tibias “acciones”, con el denominador común más bajo.

Resulta irónico que personas capaces de apreciar las anécdotas clásicas del Zen no vean que estas agudas tácticas para despertar la conciencia pueden ser también adecuadas en otros terrenos. A pesar de las diferencias obvias, hay interesantes analogías entre los métodos situacionistas y el Zen: ambos insisten en la realización práctica de sus ideas, y no en el mero asentimiento a una doctrina; ambos utilizan medios drásticos, como rechazar el diálogo inútil, y se niegan a ofrecer “alternativas positivas” de confección para tirar del tapete de las disposiciones habituales; ambos son por tanto previsiblemente acusados de “negatividad”.

Una de las viejas sentencias Zen dice: Si encuentras a un Buda, mátalo. ¿Han “matado” los budistas comprometidos a Thich Nhat Hanh en sus mentes o están todavía apegados a su imagen, fascinados por su misterioso conocimiento, consumiendo pasivamente sus obras y aceptando acríticamente sus puntos de vista? Nhat Hanh puede ser una persona excelente; sus escritos pueden inspirarnos e iluminarnos en ciertos aspectos. Pero su análisis social es ingenuo. Si parece ligeramente radical es sólo por contraste con la ingenuidad política aún mayor de la mayoría de los budistas. A muchos de sus admiradores puede extrañarles, quizás incluso indignarles, que alguien tenga el descaro de criticar a una persona tan santa, y tratarán de rechazar este panfleto encasillándolo como un tipo extraño de “ideología izquierdista furiosa” y asumiendo (incorrectamente) que está escrito por alguien sin experiencia en meditación budista.

Otros pueden conceder que algunos de estos puntos son bastante ciertos, pero preguntarán: “¿Tienes alguna alternativa constructiva práctica o sólo estás criticando? ¿Qué sugieres que hagamos?” No es preciso ser arquitecto para señalar las goteras. Si una crítica consigue que algunas personas se detengan y piensen para ver más allá de alguna ilusión, y quizás provoque también en ellas el deseo de vivir nuevas aventuras por su cuenta, ya ha tenido un efecto práctico. ¿Cuántas “acciones” consiguen esto?

En cuanto a lo que debes hacer, lo más importante es dejar de confiar en otros para que te lo digan. Es mejor cometer tus propios errores que seguir al líder espiritualmente más sabio o políticamente más correcto. No sólo es más interesante, sino que normalmente es también más efectivo llevar a cabo tus propios experimentos, aunque sean pequeños, que ser una cifra en un regimiento de cifras. Todas las jerarquías tienen que ser contestadas, pero el efecto más liberador procede a menudo de desafiar aquellas en las que estás más implicado.

Uno de los graffiti de mayo de 1968 decía: Sed realistas, pedid lo imposible. Las “alternativas constructivas” en el contexto del orden social actual son cuando menos limitadas, temporales y ambiguas; tienden a ser cooptadas y se convierten en parte del problema. Podemos estar obligados a tratar determinados temas urgentes como la guerra o las amenazas medioambientales, pero si aceptamos hacerlo en los términos del sistema y nos limitamos a reaccionar simplemente a cada nuevo desastre producido por él, nunca lo superaremos. En última instancia sólo podemos resolver las cuestiones de supervivencia negándonos a ser chantajeados por ellos, yendo enérgicamente más allá para desafiar toda la organización social anacrónica de la vida. Los movimientos que se limitan a protestas defensivas y serviles no alcanzarán siquiera las despreciables metas de supervivencia previstas para ellos.


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